|
|
|
Sin entrar en el campo puramente científico, existen evidencias que cualquiera puede percibir de que los fotones tienen masa. Por ejemplo, durante la noche el sonido corre más –al tener menos materia que lo frena- incluso los olores son más intensos, por la misma razón. Hoy día solo un necio pondría en duda la existencia del alma. Según mi teoría el alma sería lo que Sigmund Freud denominó el subconsciente. Es decir, algo de lo que no somos conscientes, o lo que es lo mismo, algo sobre lo que no tenemos control alguno. El alma es un instrumento del que la conciencia se vale. Es una energía –materia- que cohabita en |
nuestro cuerpo -desde que nacemos hasta el final de nuestras vidas- e interactúa con nuestra mente, pero que no habita en ella y es independiente –vamos que va a su bola- Bien, eso a primera vista parece casi inconcebible, pero lo que si podemos llegar a entender es que nosotros no controlamos nuestros sentimientos –como tampoco controlamos nuestro destino- Porque nosotros no sentimos ni con el corazón –músculo- ni con la mente –ordenador- Por ejemplo, la música –importantísimo lenguaje cósmico que convierte los sonidos en sentimientos- la entendemos porque la sentimos –digamos que es lo que traduce el mensaje al cerebro- pero nunca podríamos inventar un robot que entendiera la música, no la podría sentir.
El alma es lo que nos hace únicos, individuales, es nuestro código de barras , algo que nos determina un carácter, que nos define o lo que es lo mismo, que nos da fin. Lógicamente porque antes nos ha dado un principio, es por lo tanto lo que hace que podamos estar limitados en el tiempo, que exista el tiempo.
En realidad en la Vida hay solamente dos cosas que no tienen solución. Una ya la conocemos todos, la Muerte, y la otra es el Amor. Porque no en vano ambas cosas están regidas por el mismo instrumento, por nuestro desconocido e inseparable amigo.
El alma sería como el guión de nuestras vidas. Un guión ya escrito y predeterminado. Y aquí está la clave del asunto y lo que realmente representa más problemas, y más miedos. De hecho esto es mucho más revolucionario que en su día lo fuera la Teoría de Copérnico. Porque con toda la información que hemos ido adquiriendo desde entonces, nos creemos que somos, no sé qué. Nuestra soberbia y prepotencia nos traiciona. Y aunque en un principio esto pueda parecer un paso atrás, ni mucho menos lo es.
El hombre siempre trata de controlarlo todo, pero si echamos la vista atrás, nos damos cuenta de que, paradójicamente, la Humanidad evoluciona en la medida que va soltando lastre, es decir, en la medida que es consciente de su falta de control – de su insignificancia – Por ejemplo; el hecho de aceptar y de asumir que no éramos el centro del Universo, nos recompensó con un gran salto evolutivo. La evolución es algo que tiene un movimiento uniformemente acelerado y que avanza en progresión geométrica. Así pues, el salto que podemos dar si llegamos a asumir esa -para mi aplastante- realidad de que no somos dueños de nuestro destino, puede ser brutal. |